μήποτέ τοι θήλει' αἱμορροῒς ἰὸν ἐνείη·
τῆς γὰρ ὀδαξαμένης τὰ μὲν ἀθρόα πίμπραται οὖλα
ῥιζόθεν, ἐξ ὀνύχων δὲ κατείβεται ἀσταγὲς αἷμα,
οἱ δὲ φόνῳ μυδόεντες ἀναπλείουσιν ὀδόντες.
εἰ ἔτυμον, Τροίηθεν ἰοῦσ' ἐχαλέψατο φύλοις
Αἰνελένη, ὅτε νῆα πολύστροιβον παρὰ Νεῖλον
ἔστησαν βορέαο κακὴν προφυγόντες ὁμοκλήν,
ἦμος ἀποψύχοντα κυβερνητῆρα Κάνωβον
Θώνιος ἐν ψαμάθοις ἀθρήσατο· τύψε γὰρ εὐνῇ
αὐχέν' ἀποθλιφθεῖσα καὶ ἐν βαρὺν ἤρυγεν ἰόν
αἱμοροῒς θήλεια, κακὸν δέ οἱ ἔχραε κοῖτον.
τῷ δ' Ἑλένη μέσον ὁλκὸν ἐνέθλασε, θραῦσε δ' ἀκάνθης
δεσμὰ πέριξ νωταῖα, ῥάχις δ' ἐξέδραμε γυίων·
ἐξ ὅθεν αἱμορόοι σκολιοπλανέες τε κεράσται
οἶοι χωλεύουσι κακηπελίῃ βαρύθοντες.
Nunca una hemo-víbora hembra te inyecte su veneno
pues, cuando muerde, las encías se queman totalmente desde la
raíz, de las uñas brota sangre a chorros,
y los dientes le bailan a uno, húmedos en sangre.
Si es verdad, la triste Helena, en volviendo de Troya,
se enojó con el mundo todo, cuando anclaron su nave al margen del Nilo
en huida del feroz ataque del bóreas y, entonces,
Tónio vio cómo el capitán Canopo exhaló su último aliento
en las arenas, pues en su lecho lo golpeó comprimiendo
su cuello y expulsó su veneno espeso
una hemo-víbora hembra, y a él lo alcanzó su postrema yacija.
Y Helena la hirió en su anillo del centro, y le despedazó el varillaje
dorsal de su espina, y la raíz se le salió de sus miembros,
por lo cual, desde entonces, tanto la hemo-víbora como
la sinuosa cerastes solas renquean, oprimidas por su desdicha.
Así pues, por Nicandro sabemos que Canopo fue capitán, que fue picado por una víbora, que murió en las márgenes del Nilo, y que en venganza de su muerte Helena golpeó con tal rabia su asesina, que no sólo a ella, sino también a sus descendientes las dejó todas rengas. Sin embargo, Canopo no solo fue capitán, sino que también es ciudad y estrella. Ciudad porque —según la versión griega de la historia— así nombraron el lugar donde fuera enterrado el Canopo muerto por la picadura de la serpiente. Pero Canopo también es una estrella.